sábado, 16 de junio de 2012

ALDEA


Compartir la propiedad intelectual.

La industria musical ha cambiado por completo, pero no ha sido por decisión propia, como cuando lanzo la cinta de casete o el CD, sino por la revolución iniciada en internet por los amantes de la música. Las tecnologías que han hecho posible el cambio son la digitalización y la compresión.
 
 Almacenamiento digital de la información.
Para guardar un texto en un ordenador basta con traducir letras a bytes en el código ASCII. La forma más cómoda de llevar información es el llavero de memoria (pincho USB, lápiz de memoria o pen drive). En su interior hay un chip, formado por multitud de celdas que funcionan como diminutos interruptores con dos posiciones: on y off, así cada casilla almacena un bit de memoria. Un bit es la cantidad mínima de información, pero es muy raro verlos en solitario. En nuestros ordenadores los bits están agrupados en octetos llamados bytes.
 
La imagen digital. Los ordenadores, teléfonos, móviles, navegadores GPS, iPod, etc..., son artistas del puntillismo. En sus pantallas, una imagen es un cuando de diminutos puntos llamados píxeles.
Compresión.
Para visualizar y mandar fotos por Internet se suelen guardar en JPG, un formato que comprime el tamaño del archivo entre 10 y 20 veces con una pérdida de calidad aceptable, usando un complejo algoritmo.
También se pueden perder datos al comprimir música en MP3 ya que este formato descarta los sonidos que el oído humano medio no puede percibir o películas en DivX: estos formatos descartan información 
redundante. En cambio, para documentos de texto se usan formatos de compresión sin pérdida de datos, como el ZIP, pues no interesa que al descomprimir falten letras o palabras.

P2P. Redes de intercambio de archivos.

En 1998 un estudiante universitario de 18 años creo Napster, un programa de intercambio de archivos basados en la tecnología P2P (peer-to-peer), cuyo significado es “comunicación entre iguales”. En internet los ordenadores se comunican por lo general a través de servidores centrales. Para compartir un archivo, un usuario tendría que subirlo a un servidor y otro descargarlo de allí. Con el P2P pueden enviarse los archivos directamente. Esto abrió una batalla legal y las discográficas consiguieron  que los jueces cerraran Napster. Pero surgieron nuevas redes P2P como eDonkey, BiTorrent o Ares.

Satélites: ciencia ficción hecha realidad.

Mientras servía en la Royal Air Forcé británica, durante la segunda guerra mundial, Arthur Clarke empezó a vender sus historias de ciencia ficción a varia revistas. Quizás por eso nadie se lo tomo muy en serio, cuando termino la guerra en octubre de 1945 público un artículo científico titulado“Repetidores extraterrestres”. 
Este artículo proponía el uso de satélites como repetidores para las emisoras de televisión pudieran tener cobertura mundial. Poco después los soviéticos pusieron en órbita el primer satélite artificial. Así se cumplía el sueño de Arthurs C. Clarke, en homenaje a su predicción sobre las telecomunicaciones hoy se conoce como “orbita Clarke” la órbita geoestacionaria, en la que también circulan satélites meteorológicos, de comunicaciones y militares, pero no los de localización por GPS. Esta última tecnología, la de los Sistemas de Información Geográfica (GIS), representa bases de datos sobre mapas digitales cuyo análisis tiene múltiples aplicaciones.

GPS: la brújula del siglo XXI.
El sistema de Posicionamiento global (GPS) nació como una red de satélites de apoyo a la navegación marítima que permite conocer en todo momento y en cualquier condición meteorológica las tres coordenadas que localizan un punto sobre la tierra.

Teléfono móvil: cuestión celular.

De ser pesadas maletas solo alcance de los yuppies en los años ochenta, los móviles han pasado a ser los más pequeños objetos que caben en cualquier bolsillo.
Ya hay más teléfonos móviles que fijos, en muchos países de Europa hay más móviles que personas, África es el continente con mayor crecimiento en telefonía móvil.
En América, no son tan populares como en Europa y Asia, los móviles se llaman “celulares”.
Los primeros teléfonos portátiles se instalaban en los coches y se comunicaban con un potente transmisor central que cubría un radio de hasta70 KM alrededor de cada ciudad. Para poder hablar, debían emitir con mucha potencia, de ahí su tamaño y la necesidad de una gran batería.

  ¿Ondas bajo sospecha?.

Hasta ahora no hay ninguna evidencia que las radiaciones empleadas en la telefonía móvil puedan causar ninguna enfermedad.
Estas ondas radioeléctricas no son muy diferentes a las de la radio. Tienen algo más de energía, se las considera microondas y está en una zona del espectro electromagnético muy por debajo de los rayos visibles.
Por encima de la zona visible, los rayos ultravioletas de alta frecuencia, los rayos gamma y los rayos X pueden provocar problemas de salud.
Sin embargo, las microondas que originan los móviles son incapaces de romper enlaces entre átomos; por eso no se entiende como estas ondas podrían llegar a provocar tumor.

  Comunicaciones seguras: clave pública y privacidad.

Todo al alcance de un clic: compras, operaciones bancarias, etc...
Cada vez que realizamos una de estas operaciones, enviamos al ciberespacio información privada. Y lo hacemos con seguridad gracias a la criptografía de clave pública.
Si pasamos de la analogía postal a Internet, una de las aplicaciones de la criptografía de clave pública es el cifrado de datos para ocultar información privada. Otra es relevar la identidad del emisor de un mensaje. Estos se consiguen con la firma digital que se almacenan en el nuevo DNI electrónico.
Ciencias de lo oculto.

En sentido escrito la criptografía es la ciencia que se encarga de la ocultación del significado de un mensaje para mantenerlo en secreto.
Este procedimiento se conoce como codificación y se realiza aplicando un protocolo específico acordado de antemano por el emisor y el destinatario del mensaje y que solo ambos deben conocer.
Proteger el mensaje como ente físico es tarea de otra ciencia secreta: la esteganografia.

Comercio electrónico y protección de datos.

Aunque Internet  no tenga dueño, el ciberespacio no puede ser una ciudad sin ley. En España hay dos normas que regulan los derechos y deberes de los internautas:
·         Ley de Servicios de la sociedad de la información (LSSI).
·         Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD)

Direcciones seguras.
Las direcciones que empiezan con https y un icono de un candado indican que una Web usa un protocolo criptográfico de cifrado de datos que permite comunicaciones seguras.
   
            La vida digital.

Internet, navegador, Web, google, blog, wikipedia, MP3, GPS, teléfono móvil y comunicaciones seguras. Una docena de inventos que, entre otros, han cambiado nuestras vidas.

La versión digital/virtual de los productos o servicios que ya existían no siempre tiene más éxito, y en muchos casos convivían ambas versiones.

Bricomania digital.
En los foros especializados de la Red los usuarios comparten sus conocimientos y modifican (“hachean”) los dispositivos electrónicos para añadirles funciones que los fabricantes descartaron.
Entre estos “manitas”  llamados hackers, solo algunos utilizan su dominio de las nuevas tecnologías con fines maliciosos; son los crackers.







           
              El mercadillo global.

Otro gran hilo del comercio electrónico ha sido el sitio de subasta online eBay.
Ahora los compradores pueden convertirse también en vendedores y tienen acceso desde casa a los objetos que proceden de cualquier lugar del mundo.
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El mercado de segunda mano en Internet da salida a ordenadores, teléfonos móviles y otros dispositivos que al estar en constante evolución, pronto se queda obsoleto y de otra forma terminarían por añadirse a la basura electrónica

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